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My name is Zoe









Muchas veces he hablado de la importancia de la genética, y de que, vamos, muy mal tiene que salir la cosa para que tus padres sean Brangelina y seas feo. Que por no salir, no le salen feos ni los adoptados.








Pues resulta que leyendo revistas tiempo atrás, decía Lenny Kravitz que tenía una hija. Pues bien, la nena se ha hecho mayor. Y volviendo a la genética:

¿qué puede salir si mezclas los genes de éste:





y ésta?



Pues está claro, un bellezón:





La madre es Lisa Bonet, conocida como la hija de Bill Cosby, en La Hora de Bill Cosby, y que actualmente se dedica a traer al mundo a los vástagos de Jason Momoa (envidia máxima!)









Zoe Kravitz es, por supuesto, modelo, y actriz. En Californication pudimos verla la pasada temporada, yo creo que interpretándose a sí misma, por sus streetstyles.










¡En todo caso, os dejo con una sesión estupenda de Zoe, para que opinéis vosotros mismos!







Las piernas de la Roberts






A riesgo de parecer cruel (vamos, como si me importara...), vale más una pierna de Julia Roberts (potochopeada y tó) que toda su insulsa sobrina junta.







La Roberts siempre será la más Pretty Woman de la family ¿o no?







Las fotos, de la revista W, vía Egotastic!


La boda de Lily






Tengo admiración por esa cantante británica que es Lily Allen. Me gusta su música, y tiene letras impagables, como la que os pongo a continuación.







Lily ha dicho cosas que tod@s hemos pensado, y su Fuck you ha sido mi himno en más de una ocasión.


Pues eso, Lily se casó la pasada semana, y si bien había anunciado que se casaría de Chanel, firma de la que es imagen, ella apareció con un vestido de encaje de Delphine Manivet, que ciertamente, le iba bastante. Eso sí, las sandalias de plataforma, mejor no.








Luego Karly, Karl Lagerfeld para los no tan amigos, filtró a la prensa el boceto y traje que había preparado para la muchacha, con la consiguiente explicación de que ese era el vestido que había lucido en la fiesta, post ceremonia matrimonial.










Qué importa, en realidad. Yo me quedo con la invitación estilo Farmville de la boda, y con que en la fiesta sirviera 300 kebap para saciar a los bailarines y trasnochadores invitados.







Una boda a la que me hubiera gustado asistir, ¿a ti no?